Juanfer Labbe
Guatemala

¡Ya nos vamos!

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Era la mañana del 31 de Marzo del 2008, cuando oí las palabras que culminaría en una época de mi vida e iniciaron una nueva aventura. Estas palabras fueron “Ya nos vamos!”. Nos íbamos de Guatemala, el lugar en donde nací, donde camine mis primeros pasos, y donde hice mis primeros amigos. Nos alejamos de todo aquello que conocía dirigiéndonos hacia algo nuevo. Nos dirigíamos a Honduras.
La primera vez que me contaron que nos mudaríamos, estaba emocionado. Esta era la oportunidad para escapar de todas aquellas cosas que me molestaban. Era un escape de aquellas personas que me molestaban día y noche en mi antiguo colegio. Yo quería poner la mayor cantidad de distancia entre ellos y yo para que ya no me molestaran. Estaba emocionado, pero en ese entonces no entendía el verdadero significado de empezar de nuevo. No entendía cómo me haría sentir estar lejos de todo lo que conocía. Estaba muy alegre por haberme apartado de todos los bullies y que ahora recibiría  homeschool. No había nadie que me molestara, ni ofendiera.
Unos meses antes mi papá había viajado a Honduras para arreglar el lugar donde viviríamos. Él llegó el 14 Febrero del 2008, mientras nosotros arreglábamos nuestras maletas y terminamos todo aquello que habíamos empezado. Una vez que todo fue arreglado, partimos hacia nuestro destino. Fueron varios días los que necesitamos para llegar a nuestro nuevo hogar. Primero viajamos de Guatemala a San Pedro Sula. Estuvimos varios días allí y después agarramos nuestras cosas y emprendimos nuestro camino hacia el destino final, Tegucigalpa. En donde viviríamos en Valle de Ángeles un lugar parecido a Antigua Guatemala. Vivimos en Valle de Ángeles por pocos meses mientras nos adaptamos y terminábamos homeschool.
Conforme el tiempo fue pasando entendía lo que significaba vivir en otro país. Entendía lo que era extrañar algo conocido. Ese sentimiento de pertenecer a algo, de pertenecer a un grupo. Quiera que no en Guatemala pertenecía a esa identidad que todo buen chapín tiene, pero en Honduras era un extranjero. Todos en Honduras siempre me han recibido y aceptado de la mejor manera, pero no es lo mismo. Siempre está ese sentimiento de no pertenecer totalmente. El sentimiento que no importa a qué grupo perteneces nunca podrás tener la misma conexión que la que tienen con personas del mismo país. Esto siempre estuvo en mi forma de pensar. Ninguna acción de alguien mas demostró que esto fuera cierto, pero era de esta forma como yo pensaba.
 
Nuevamente juntos
Nuevamente juntos 2 de Abril 2008
Al venir a Tegucigalpa no tenia la mas mínima idea de lo que aquí me esperaba. Honduras ha sido un hogar para mi y mi familia. A pesar de que las culturas en ambos países son diferentes, las personas aquí siempre nos han recibido con calidez y amabilidad. Poco a poco nos fuimos adaptando a las diferentes costumbres, comida, y expresiones que son características de Honduras. Con el tiempo hemos adaptado estas tradiciones a las nuestras. Nuestra cultura ahora dejo de ser estrictamente Guatemalteca y es una combinación de ambas.
Ahora Honduras es mi hogar, sin embargo !Guatemala siempre será mi casa!