Juanfer Labbe
Lecciones de Vida

7 Meses, 2.7 Libras

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El 13 de Diciembre de 1997, fue probablemente el día más preocupante para mi familia entera. Mi mamá tenía 7 meses de embarazo y estaba esperándome a mi, cuando decidí que era tiempo de salir a decirle “Hola!” al mundo. Sin saberlo al hacer esto ponía en peligro a mi mamá y a mi mismo.

En 7 meses y con 2.7 libras vine al mundo sin respirar. Medía 52 cms. y sufría de varios problemas. Algunos de estos eran: que podía sufrir de una infección en mi sistema respiratorio, no tenía reflejo de respiración, tenía ictericia, asma, tenía una hernia en el conducto testicular, y debido a que la válvula de mi esofajo no se desarolló bien tenía reflujo. Pasé durante 10 días en cuidados intensivos. Durante estos 10 días fui alimentado por sonda.
Debido a que me tenían que estar haciendo pruebas de sangre y me administraban las medicinas vía intravenosa, mi cuerpo estaba perforado y las venas de todo mi cuerpo colapsaron y por esa razón mi cabeza fue la última alternativa dejándome una marca que ahora es solo una pequeña hendidura.

No puedo imaginar la preocupación que sentía mi mamá y toda mi familia en esos momentos. Mi abuelita me cuenta que día tras día me visitaban para ver cual era mi condición. Pasaban horas fuera de la sala de cuidados intensivos viéndome y orando por mí, para que todo saliera bien y que yo me pudiera recuperar. Estaba al borde de la vida y de la muerte y solo necesitaba un empujón que determinaría si me caería en el barranco o en los brazos de mi madre. Habían dos opciones, la primera que mi historia terminaria justo después de nacer, o si lo haría después de una larga vida. Los problemas eran abundantes y mi condición alarmante, sin embargo mis padres nunca se dieron por vencidos. Me cuentan que me miraban parados a la par de la incubadora y me contaban las historias de los héroes de la Biblia, esperando que yo fuera a ser uno de ellos y superara esa crisis. Me contaban historias que alentaban mi caminar. Me gustaría creer que al oír estas historias yo soñaba con lo que podía llegar a ser después de afrontar los diferente problemas que me agobiaban, pero estoy seguro que no fui yo el que se enfrentó a estos problemas que me martirizaban en ese entonces, sino que fue Dios.
 
Mi primera foto, prematuroDios es la única razón por la cual hoy me encuentro aquí, contándoles acerca de cómo Él se glorifica en mí. La historia de cómo nací no solo es eso, sino que también una lección de vida. Todos atravesaremos problemas, ya sean de salud, económicos, y/o emocionales, pero siempre habrá una solución. Estos problemas con los cuales nos podemos llegar a enfrentar día con día nos ayudarán a convertirnos en mejores personas si lo hacemos de la mano del Señor Jesús. De la misma manera que mi familia y yo experimentamos estar al borde del barranco y no caímos, tú también puedes afrontar tus problemas y decir que has ganado la batalla con la ayuda de Dios.

“Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. ” Hebreos 11:1